Reportajes

jueves, 24 de febrero de 2011

AQUELLOS GALLEGOS (UNO)


Cuba luchó por su independencia a lo largo del último tercio del S. XIX. Destacan las guerras de 1868 a 1878 y de 1895 a 1898.


Muchos emigrantes gallegos lucharon contra el poder colonial codo con codo con los cubanos.  Existe un registro de 109 combatientes, con sus nombres, edades, regimiento al que pertenecieron en el Ejército Liberador. Esta cifra podría quintuplicarse; en los libros de campaña en que aparecen se señalan parroquias, municipios o provincias de nacimiento según sus propias declaraciones.


Xosé Rego, cuyo verdadero nombre era Juan Vicente, nace el mismo año en el que nacieron, León Felipe, Harry Truman –presidente de EE.UU. de 1945 a 1953 – y cuando el hijo de valenciano y tinerfeña, José Martí tenía ya 31 años. Este descendiente de españoles, político, pensador, periodista, filósofo, poeta y masón cubano, creador del Partido Revolucionario Cubano y organizador de la Guerra del 95 o Guerra Necesaria, supondría un impacto en la vida e historia de Xosé Rego.


Este gallego, de procedencia campesina, al igual que sus padres Juan Antonio y Juana, llego a Cuba en los primeros años de la República, donde aprendió el oficio de planchador. En la segunda década del siglo se vinculó al movimiento obrero cubano, en el Gremio de Obreros de Lavado y Planchado, del cual fue secretario financiero, y más tarde secretario general.


En 1921 fue fundador, con Peña Vilaboa y Alfredo López, de la Federación Obrera de La Habana. En 1923, año en que nacen Lola Flores y Henry Kissinguer y es asesinado el patriota mexicano Pancho Villa, Xosé  Rego funda la Agrupación Comunista de la Habana, cuando la influencia de la Revolución de Octubre y las ideas leninistas comenzaban a determinar la orientación del movimiento obrero cubano. En esta organización ocupó el cargo de secretario contador en 1923 y 1924, y de tesorero, en 1925.


Incansable activista del movimiento sindical, se destacó durante la tiranía machadista por su lucha consecuente frente a los patronos y el gobierno, y contra los elementos reformistas y anarquistas, a favor del Frente Único Obrero.


En 1930 fue detenido junto a otros compañeros suyos, pero la movilización del Partido, de Defensa Obrera Internacional y del Comité Conjunto de Colectividades, presionó de tal forma al gobierno de Machado, que este se vio obligado a liberarlos, después de varios meses de prisión. En 1931 fue expulsado del país y viajó a España, en su Ortigueira natal, donde se vinculó al Partido Comunista Español.


Regresó a Cuba después de la caída de Machado y se incorporó rápidamente a los movimientos huelguísticos de aquella época, entre ellos la Huelga General de octubre de 1934. Después de la huelga de marzo de 1935 comenzó a trabajar como dependiente del ramo del tabaco en la Fábrica Partagás.

Durante la tiranía batistiana fue miembro del comité seccional del Partido Socialista Popular Arsenal, donde realizó una importante labor. Al triunfo de la Revolución, ya con una edad avanzada y enfermo, asumió la administración de la fábrica de tabacos de la Sociedad de Amistad Cubano-Española.

El 15 de agosto de 1976 falleció en La Habana, a los 92 años de edad. Al morir era miembro del Partido Comunista de Cuba y contaba con 51 años de militancia en sus filas. Sus restos fueron sepultados en el panteón de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.



jueves, 17 de febrero de 2011

El hachazo


Un manotazo duro, un golpe helado, un hachazo invisible y homicida, un empujón brutal te ha derribado.

“Elegía a Ramón Sijé” – Miguel Hernández – 1.936

Cuando Miguel Hernández escribió el poema que contiene esas palabras estallaba en España una guerra que nunca tuvo que haberse producido, por el dolor, la sangre y las vidas que costó. Una herida profunda, que duró muchos más años.

La guerra es la forma de conflicto socio-político más grave entre dos o más grupos humanos.”

Actualmente asistimos a una guerra, aunque no se quiera denominarla así. En esa guerra se han producido ya, a día hoy, 11 bajas en el breve espacio de tiempo que ha transcurrido desde que comenzara el 2011. Una media de una víctima cada 4 días. Todas ellas mujeres. 


La última se llama Susana. Susana María Galeote, de 37 años. Vivía. Llevaba su vida como mejor podía. Volvía de dejar en el colegio a sus hijos en el barrio malagueño de El Palo. El homicida, que tenía una orden de alejamiento, asestó un hachazo a la víctima.   15 febrero de 2011.
Tenía una sentencia condenatoria dictada por el Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 3 de Málaga por dos delitos de amenazas en el ámbito familiar y por un delito de maltrato simple, según ha informado el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA). No obstante, posteriormente se suspendió la pena de prisión por dos años, condicionada al cumplimiento de cursos en materia de igualdad. Había asistido a ocho sesiones.
La mujer había solicitado el servicio de teleasistencia móvil para víctimas de violencia de género, que, sin embargo, le había sido denegado por considerar que el nivel de riesgo era bajo.
Quién, con la situación alarmante que vivimos, puede permitirse declarar que el nivel de riesgo es bajo ? Con dos amenazas de muerte a su mujer…
Evidentemente, alguien que no siente que cada vez que una mujer muere, muchas mujeres mueren. Alguien a quien el primitivismo de la ideología machista no alarma.
Puede entenderse la calificación de bajo riesgo en el primer momento, pero debería de haberse hecho un seguimiento posterior, porque los pensamientos y las actitudes son cambiantes.

Parece claro que las víctimas de violencia, además, sufren discriminación.
Las asociaciones de víctimas de terrorismo han logrado salir del silencio vergonzante y cómplice en que les había metido la sociedad española en los años duros del tiro en la nuca y los coches bomba. Han logrado romper el silencio y convertirse en un grupo de presión. Han logrado leyes que además de reconocimiento, aseguren la viabilidad de futuro de los huérfanos de atentados terroristas, familiares o víctimas con necesidades de tratamiento médico.   


Con el simple seguimiento de los medios de comunicación se puede constatar que las víctimas de la violencia de género no tienen el mismo trato: se recorta el presupuesto en las casas de acogida de mujeres maltratadas, no hay compensaciones económicas a los huérfanos de las madres muertas a manos de sus parejas o exparejas, no se toma con la misma seriedad cada caso que llega a los juzgados, y así un largo etcétera.  
Nuestro país dispone de la mejor ley integral que se ha elaborado en el conjunto de los países democráticos. Tiene un paquete de medidas para su desarrollo, que se van perfilando con su puesta en práctica. Se ha avanzado. Pero no es suficiente para tratar un problema que hunde sus raíces en una ideología de la desigualdad.


Y no parece que sea prioritario para TODOS los partidos políticos t0marse el problema en serio. He oído a la oposición pedir cuentas en el Congreso sobre el desarrollo de la ley, mientras asistía a la desfachatez de ver cómo en las comunidades donde ese partido tiene la responsabilidad del gobierno, el cumplimiento de la misma ley deja mucho que desear y los organismos creados para el desarrollo de la misma, sufría merma presupuestaria cuando no la desaparición.


No es mi intención salvar a nadie de sus propias responsabilidades ni hacer acusaciones gratuitas. Pero cuando se produce una cadena de errores en temas de asesinatos de mujeres, es sangrante ver una carrera entre las instituciones implicadas para repartirse las culpas o sacudírselas.  
Sabemos el nombre del asesino. El es el máximo responsable.


Y va siendo hora de asumir que por omisión también lo son muchas más personas: las que tratan el tema con ligereza en los despachos donde se hacen las denuncias, las que dejan sola a la mujer que se ha atrevido a dar el paso de denunciar, las que tienen partidas presupuestarias para muchas cosas no prioritarias y restringen el dinero en cambio cuando se trata de invertir en el seguimiento de potenciales asesinos…


Es necesario dar un ALDABONAZO  para provocar rechazos clarísimos a cuanta violencia suceda a nuestro alrededor. Y pedir, exigir a quien esté al frente de las instituciones públicas que den igualdad de trato  a  los hijos e hijas de tantas mujeres asesinadas como el que se da a las víctimas del terrorismo. Porque el maltrato domestico, oculto en el interior de un hogar, es lo más parecido que hay al terrorismo.
Y si de hachazos se trata, que sea un hachazo a la guerra que produce tantas víctimas en nuestra sociedad.
Los hijos de Susana merecen una mejor respuesta. También de la sociedad civil.

martes, 15 de febrero de 2011

Pueblos Rojos

Sin rumbo fijo…hacia donde el día me lleve…y hasta aquí me ha traído.


Riaza,  municipio y villa, está enclavada en la vertiente norte del macizo de Ayllón, en la provincia de Segovia. Y en su municipio se puede hacer un recorrido por los conocidos como pueblos rojos.


Se conoce como “arquitectura roja” la arquitectura popular que se aplica a las construcciones típicas de los pueblos de esta vertiente del macizo.

Se utilizan materiales rojizos, como la piedra ferruginosa y la arcilla. El color contrasta en ocasiones con el gris de la pizarra y el blanco del cuarzo, materiales abundantes también en la zona.

Los principales exponentes de los pueblos rojos son Villacorta y Madriguera.

Villacorta


Situado a unos 13 kilómetros de Riaza en dirección a Santibañez se encuentra esta localidad que destaca por el color de sus construcciones, las cuales están hechas siguiendo una larga tradición y utilizando los elementos que se encuentran en las tierras colindantes,  tierras y piedras rojizas, la pizarra también es muy usada puesto que existe en abundancia en los pueblos que se encuentran a su alrededor.


Existen dos palomares típicos que se encuentran en muy buen estado de conservación y hace poco tiempo se restauró el antiguo molino, siendo actualmente su uso el de  casa rural.


El pueblo es pequeño y como es domingo se ven abiertas las casas de quienes aprovechan el fin de semana para visitarlo.

Madriguera

Es conocida por ser la más representativa entre la llamada “arquitectura roja” de los pueblos de la sierra de Ayllón.


Su caserío está integrado en el paisaje.Las casas, en su mayoría, son de finales del siglo XIX y principios del XX en los cuales las familias de Madriguera levantaron unas cuantas casas de dos plantas más la cámara, con piedras labradas de la zona y algunas de ellas con una destacable rejería en balcones y ventanas. También se aprecian algunos balcones de madera propios de zonas serranas.

Durante las últimas décadas muchas casas han sido restauradas, respetando en gran parte los elementos tradicionales y añadiendo otros que, aunque no son típicos de la zona, como las buhardillas, se integran relativamente bien en el casco urbano. Los inmuebles que se han añadido recientemente de nueva construcción intentan no desentonar del conjunto.


Además de las casas, en Madriguera lo primero que destaca cuando se llega es su iglesia. Esta, destaca por su tamaño en relación a la de otros pueblos de la zona. Su tamaño se debe a que fue ampliada en varias fases entre los años 1700 y 1800.


La anterior se debió quedar pequeña para el aumento de población derivado de la prosperidad económica del pueblo. Su cúpula es original, no así el resto de la techumbre que fue reconstruida recientemente
Tiene la apariencia de  estar cubierta de un lienzo de retales de colores.


Se disfruta de la ocasión de poder pasear por un pueblo singular, diferente, con una arquitectura  que le da identidad.



Siguiendo la tradición antigua de poner los nombres según el santoral, nombres de personas que hoy son raros de encontrar, en el pasado no lo eran tanto. Nombres como Protólica, Prepedigna, Sinclética, Eufrosina, Eufemiano,... forman parte de los nombres que se pueden encontrar entre los habitantes de la tercera edad.


Avanza la tarde. Abandono Madriguera. Continúo camino un rato más porque a medida que decae la luz me voy acercando a uno de los pueblos dorados.


La salida ha sido fructífera. La ruta es recomendable. Un placer.


lunes, 7 de febrero de 2011

¿ Qué Torrejón ?


En los alrededores de Madrid hay muchas poblaciones cuyo topónimo es Torrejón: Torrejón de Ardoz, Torrejón de la Calzada, Torrejón del Rey…
El invierno nos ha dado una tregua. El cielo azul y el sol primaveral me invitan a dar un breve paseo, y aprovecho para acercarme a un pequeño núcleo de población, próximo a Madrid: Torrejón de Velasco.
Su topónimo procede del latín turris (torre) y estaría asociado a la existencia de una torre de vigilancia dentro del sistema defensivo del territorio y del control de la calzada que pondría en comunicación la ciudad de Toledo con Madrid y con Alcalá de Henares y Guadalajara, en esos momentos en que el territorio es zona límite entre los reinos cristianos y musulmanes.
En su actual término municipal existen evidencias de asentamientos visigodos de los siglos VI y VII y musulmanes de la época califal.
La fundación del pueblo de Torrejón de Velasco no está probada hasta el siglo XIII, momento en el que se sitúa la donación de Sancho IV a un tal Sebastián Domingo, quien según la leyenda construyó el castillo y rodeo el pueblo de murallas.

Aunque existen varias hipótesis sobre la construcción parece ser que el primero en mandar ejecutar las obras fuera el obispo de Palencia Gutiérrez Gómez de Toledo, tío del primer Duque de Alba.
Tras numerosas vicisitudes pasó a Pedro Arias Dávila, señor de Puñorrostro. Durante el segundo Conde de Puñorrostro el castillo sufrió el ataque de los comuneros.
A lo largo del siglo XVI fue, como otros castillos de la zona, empleado como prisión de notables de la Corte. En 1775, aún bajo los Condes de Puñorrostro, se instaló en su interior una fábrica de jabones y una hilatura de lana.
Durante la guerra de Independencia sufrió bastantes desperfectos a manos francesas. En 1830 a consecuencia de la desamortización dejó de pertenecer a los Dávila.
Con posterioridad el uso del castillo ha sido, como almacén de maquinaria agrícola y para ganadería. Fue en el siglo XIX, durante la guerra de Independencia, cuando el Castillo sufrió importantes desperfectos a manos de las tropas francesas que lo utilizaron como blanco de sus entrenamientos y maniobras con artillería.
Actualmente es de propiedad particular, de acceso libre, pero con peligro de desprendimientos en el interior. Está rodeado por una valla metálica, pero no impide el acceso al entorno directo al castillo.
Busco la plaza del ayuntamiento. De estilo castellano, con sus soportales de madera vieja.
 Y un amante de los coches pasa con su Seat 600 bien cuidadito.
Busco algún otro lugar de interés, que aparece señalizado: El Convento.
Fue, antiguamente, una casa de labranza. Ha sufrido modificaciones a lo largo de su historia. Durante la Guerra de 1.936 sirvió como refugio a los soldados del frente. Cuenta con cuevas subterráneas que comunicaban con las casas más ilustres del pueblo.
Al terminar la guerra una conocida familia de Torrejón de Velasco adquirió la finca y las tierras anexas, para cubrir las necesidades de estas tierras construyeron un molino de aceite particular. Con el paso de los años las caballerizas, porches, economato y vaquerías de las que la finca disponía se van quedando en el recuerdo y la única actividad que prevalece es el molino de aceite. En el año 1999 la adquieren sus actuales propietarios.
Durante cinco años se reformaron todas las instalaciones agrícolas y ganaderas, manteniendo hasta la actualidad la almazara. Dichas instalaciones agrícolas y ganaderas son actualmente los salones para eventos.
Vuelvo al coche. Pienso en la cantidad de lugares con historia que tenemos bien cerca…Y tan desconocidos para la mayoría. Cualquier trocito de nuestra tierra tiene una historia oculta a la vista del viajero, y faltan paneles explicativos, para propios y extraños.  


viernes, 4 de febrero de 2011

Todo pasa y todo queda

En 1860 había en España poco más de tres millones de personas que supieran leer y escribir. Y una población que superaba ampliamente los quince millones.
Cien años más tarde se registraban casi 23 millones de alfabetizados y una población de treinta millones y medio de habitantes (1.960)
A lo largo de esos cien años mucha gente tuvo que  abandonar su tierra en busca de trabajo, de unas posibilidades que la España de aquel tiempo no les ofrecía.
“Fuxan os ventos” pusieron música a esta letra:

 Este vaise e aquel vaise e todos, todos se van; Galicia sen homes quedas que te poidan traballar. Tés, en cambio, orfos e orfas, tés campos de soidade. Tés mais que non teñen fillos, e fillos que non teñen pais. E tés corazóns que sofren longas ausencias mortais, viúvas de vivos e mortos que ninguén consolará.

Estos son solamente unos personajes que ejemplifican la emigración traumática que desgarraba familias.
Manuel

Mi abuelo paterno. No le conocí, sólo sé, por referencias familiares, que  trabajó en Cuba. Fue uno de esos hombres que buscando mejorar, a finales del silo XIX cruzó el Atlántico, dejando atrás una España de quince millones de habitantes que era incapaz de producir alimentos para toda su población. ¡No sería por falta de suelo cultivable, en manos de los terratenientes!

Amadeo

Cuando lo conocí tenía la edad que refleja la fotografía. Había llegado a España porque su hijo, ejecutivo de una multinacional, trabaja en Madrid. Y él aprovechó a visitarnos en su pueblo de nacimiento, La Guardia, pueblo que abandonó a principios del silo XX para buscar mejor vida en Montevideo. Por esas tierras ha quedado para siempre.

Herminio

Le conocí en la primera visita que hizo a España tras su marcha a Puerto Rico, arrastrado por otro hermano que había abierto el camino. Hipoteca en la familia materna para los viajes en barco que les dejarían en la isla de Elis, N. York.

Era la principal aduana de la ciudad. Entre 1.892 y 1.954, aproximadamente 12 millones de pasajeros que llegaron a Estados Unidos a través del puerto de N. York fueron inspeccionados allí, tanto legal como médicamente.
Era la reactivación económica norteamericana tras el crack del 29. Entraban emigrantes capaces. Mi tío entró con los callos en las manos que habían puesto piedras, grava y piche en la carretera de Tuy a La Guardia.
Posteriormente los dos se trasladaron a Puerto Rico, donde vivieron toda su vida.


Pepe

Subió al barco, para cruzar el Atlántico, el mismo día en que yo nací, un frío día de enero de.1.947. Corrían malos tiempos de posguerra en España, que había perdido una generación en los campos de batalla tras el mortal golpe de estado a la República y al gobierno legal.
Le conocería a él y a su familia pasados ya 25 años, los que tardó en regresar por primera vez desde la isla de P. Rico en la que se instaló.


Pepe, Mario, Luis, Miguel.

Todos ellos siguieron el camino de la emigración. Avanzadísimo el silo XX España aún no daba trabajo a todos sus jóvenes. Entregaron a Santo Domingo su juventud y su esfuerzo. Pagaron con la ausencia y la distancia el bienestar que buscaron en la otra orilla.


Ángel

Como tantos y tantos otros que participaron en la reconstrucción europea después de la devastación de la 2ª Guerra Mundial. Vivió en Suiza sus años de madurez, pero tuvo la suerte de poder regresar a tiempo, como lo hicieron la mayor parte de los españoles que emigraron a Francia, Alemania, Bélgica en la década del 50 al 60 del siglo pasado.

Este recorrido por mi familia, no agota el número de componentes de mi familia que tienen el carnet de emigrantes. Pero su recuerdo puede servir de homenaje a todos ellos y a muchísimos más que, con el escaso bagaje educativo que su país les proporcionó, se enfrentaron a lo desconocido, dejando atrás familias, hogares, amigos y paisajes.

Iniciado el silo XXI, España pasó de ser país emisor a país receptor de emigrantes. A caballo del boom inmobiliario llegaron hombres y mujeres de países centroeuropeos, latinoamericanos, centroafricanos.
Convivieron con ellos la generación española más culta y formada de nuestra historia.


La crisis financiera que recorre el planeta desde 2008 ha producido un seísmo. Un millón y medio de jóvenes menores de 30 años no tienen trabajo en España. Muchos de ellos sin formación porque abandonaron los estudios para trabajar en la construcción. Otros muchos con licenciatura, master y amplio currículum.

Alemania, que está ya en crecimiento, estudia la posibilidad de ofrecer empleos cualificados a jóvenes españoles en el paro. El Ejecutivo alemán pretende paliar el déficit de profesionales especializados. Necesitan 36.000 ingenieros. Muchas españolas y españoles están dispuestos a moverse dentro de la Unión, y buscar su oportunidad fuera. Como ocurrió anteriormente. En esta ocasión en diferentes circunstancias, con menos dolor, con menos desgarro, porque las comunicaciones han acortado las distancias y los tiempos.

Algunos padres que han luchado porque sus hijos tengan una preparación sólida, ahora ven cómo han de marcharse lejos de casa para labrarse futuro, o al menos, un presente digno. No es extraño que uno de aquellos hombres que se fueron a Alemania a trabajar con un mono vea ahora cómo es su hijo ingeniero o informático quien tiene que emigrar. Y si bien es cierto que lo hace en otras condiciones, con más experiencia y una dosis mínima de cosmopolitismo, también lo es que a nadie le gusta marcharse por obligación. O que a casi todo el mundo le gusta volver. Y que sería deseable que nuestro país pudiera albergar en un futuro a esa gente a la que formó. Nos aportarían la excelencia de su trabajo, pero también algo que nos falta: aire fresco.

¡¡Cómo ha cambiado ese mapa en 130 años!!